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Comunicación y ciudadanía.

Partageons les bonnes idées.

Viviana Ávila Alfaro.

En las escuelas, los profesores enseñan que para que la comunicación sea llevada a cabo deben estar presentes los seis factores, según Jakobson: emisor, mensaje, receptor, código, canal, contexto. Si tan solo uno de los factores se ve interrumpido, entonces la comunicación también.

Por otra parte, en este contexto que vive el país, la ciudadanía ha establecido discursos cuyo contenido estriba, esencialmente, en la justicia social. Estos se han transmitido efectiva y espontáneamente de diversas maneras: pancartas, canciones, rayados y, por sobre todo, a través de la oralidad: la manera más primigenia que ha tenido la humanidad para comunicarse.

Dados estos antecedentes acerca de estas nuevas intersubjetividades (convenciones de lo que entiendes tú y lo que entiendo yo sobre algún asunto particular) es que se ha robustecido un discurso que configura la ciudadanía, puesto que existe un acuerdo tácito en el que las demandas exigidas tienen asidero.

Ahora bien, y como se mencionó anteriormente, esta comunicación ha sido efectiva porque así también los factores que la componen: basta con oír a las personas en las calles dialogar sobre el álgido contexto social en el que el país se encuentra, sin embargo, ¿cuándo la comunicación deja de serlo? La respuesta es simple: cuando falla aunque sea un factor.

Un ejemplo claro es cuando algún interlocutor no es válido. Esta no comprensión conduce a la falla del acto comunicativo y se complejiza, sobre todo, cuando es producida por la mera falta de voluntad o entendimiento deliberado, puesto que no se trata de un accidente (como que se caiga la señal del teléfono: ahí fallaría el canal).

No se puede establecer un diálogo entre una persona desarmada con otra armada cuyo mensaje, aunque pobre de contenido, solo es más “fuerte” dada la posesión de las armas. No se puede dialogar con quien no es capaz de escuchar. Con quien no está siquiera dispuesto a hacerlo. Por eso es que la ciudadanía sí se puede hablar a sí misma.

Por eso escribe: “Cuídate y resiste”, porque las balas no caben donde caben las palabras y es ahí donde estas más florecen.


Viviana Ávila Alfaro es Licenciada en Lengua y Literature PUCV. Magister en Lingüistica con mención en Lengua Española U de Chile

Crédits : © Arte por @ausente615

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